La migraña es una afección neurológica, no simplemente un dolor de cabeza fuerte. Implica cambios en la excitabilidad cortical, activación del nervio trigémino y alteraciones del flujo sanguíneo cerebral, por eso se acompaña de alteraciones visuales, náuseas y sensibilidad a la luz y al sonido, y no solo de dolor.
La luz es un tema complicado en este caso, porque la luz intensa desencadena o empeora las crisis con frecuencia. Ese hecho condiciona todo lo que hay en esta página.
Por qué esta página es más prudente que las demás
La fotofobia durante una crisis de migraña no es una preferencia. Es un síntoma neurológico, y la exposición a la luz puede empeorar de forma medible una crisis en curso.
Por eso, el consejo habitual de esta web, que la terapia de luz es suave y de bajo riesgo, necesita matizarse en el caso de la migraña. La terapia en sí no emite UV ni conlleva riesgo de quemaduras, pero una fuente de luz intensa delante de alguien en plena crisis es una mala idea.
Lo que muestra la investigación
La investigación sobre fotobiomodulación para el dolor de cabeza es limitada y preliminar.
Algunos estudios pequeños han analizado la aplicación de luz en la cabeza o el cuello para la cefalea tensional y la frecuencia de la migraña, y algunos informan de una menor frecuencia o intensidad de las crisis.
La base de evidencia es mucho más escasa que para el dolor musculoesquelético, y los resultados deben considerarse preliminares. En comparación con la artrosis de rodilla o la tendinopatía, donde existen varias revisiones sistemáticas, la investigación sobre el dolor de cabeza se reduce a un puñado de estudios pequeños. Que sea preliminar no significa que esté equivocada. Significa que todavía nadie debería estar seguro.
El momento, que es la clave práctica
Como muchas personas con migraña tienen fotofobia durante una crisis, las sesiones suelen ser más adecuadas entre crisis que durante una.
Eso cambia lo que intentarías conseguir. El objetivo plausible es reducir la frecuencia o la intensidad de las crisis, como medida preventiva en los días buenos. No es un tratamiento para cortar una crisis cuando empieza.
También conviene tener en cuenta el cuello. La cefalea tensional y la cefalea cervicogénica, que se origina en el cuello, son distintas de la migraña y a menudo coexisten con ella. La tensión muscular del cuello y los hombros es un objetivo musculoesquelético más convencional, y eso se acerca más al uso de la terapia de luz con mejor evidencia.
Si decides probarla
- Entre crisis, nunca durante una
- Considera el cuello y los hombros en lugar de la cabeza, sobre todo si la tensión forma parte de tu patrón
- Ojos cerrados o protección ocular. Esto vale para todos, pero aquí importa más
- Empieza con sesiones muy cortas, de cinco minutos o menos, y aumenta solo si no se desencadena nada
- Lleva un diario de cefaleas. La frecuencia de la migraña varía de forma natural, así que sin un registro no puedes distinguir un cambio de una coincidencia
- Detente de inmediato si una sesión parece provocar síntomas
- Dale de dos a tres meses antes de valorarla, ya que la frecuencia de las crisis necesita tiempo para evaluarse
Cuándo acudir al médico
Los dolores de cabeza nuevos, intensos o que cambian de patrón requieren una evaluación médica antes que nada.
Busca atención médica urgente ante un dolor de cabeza que aparece de forma súbita e intensa, dolor de cabeza con fiebre y rigidez de cuello, dolor de cabeza tras un golpe en la cabeza, dolor de cabeza con debilidad, entumecimiento, confusión o dificultad para hablar, dolor de cabeza con pérdida de visión, o el peor dolor de cabeza de tu vida. Pueden indicar afecciones graves que requieren atención inmediata.
Consulta también al médico si los dolores de cabeza son cada vez más frecuentes o intensos, si necesitas analgésicos más de dos veces por semana, lo que puede causar cefalea por abuso de medicación y empeorarlo todo, o si aparece un nuevo patrón de dolor de cabeza después de los 50 años.
La migraña cuenta con tratamientos preventivos y agudos eficaces, incluidas nuevas clases de fármacos desarrolladas específicamente para ella. Si la migraña afecta a tu vida, un neurólogo o tu médico de cabecera pueden ofrecerte mucho más que cualquier dispositivo.
Preguntas frecuentes
¿La terapia de luz roja ayuda con la migraña? La investigación es limitada y preliminar. Estudios pequeños con luz aplicada en la cabeza o el cuello informan en algunos casos de menor frecuencia o intensidad de las crisis, pero la evidencia es mucho más escasa que para el dolor musculoesquelético.
¿Puedo usarla durante una crisis? En general, no. Muchas personas con migraña tienen fotofobia durante las crisis, así que es mejor hacer las sesiones entre ellas.
¿Dónde debe aplicarse la luz? Los estudios se han centrado en la cabeza y el cuello. El cuello suele ser el objetivo más sensato, sobre todo cuando contribuye la tensión muscular.
¿Es segura si tengo fotofobia? Ten precaución, empieza con sesiones muy cortas, protege los ojos y detente si se desencadena algo.
¿Cuánto tardaré en saber si me ayuda? De dos a tres meses con un diario de cefaleas, porque la frecuencia de la migraña fluctúa de forma natural.
Por dónde empezar
Si quieres probarla, un panel pequeño y localizado usado en el cuello y los hombros es el punto de partida más sensato y el más fácil de controlar.
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