El dolor crónico es el dolor que dura más de unos tres meses. No es una sola afección, sino un síntoma con muchas causas posibles, desde el desgaste articular y lesiones antiguas hasta problemas nerviosos y afecciones que requieren tratamiento médico. Por eso esta página empieza marcando un límite: la terapia de luz no sustituye a averiguar por qué existe el dolor.
Qué estudia la investigación
La fotobiomodulación, el nombre científico de la terapia de luz roja e infrarrojo cercano, se ha estudiado en varias afecciones dolorosas concretas, como el dolor de cuello, la artrosis de rodilla, el dolor lumbar y el dolor mandibular. La mayoría de los estudios usaron láseres o LED con dosis definidas bajo supervisión clínica.
Los resultados son dispares. Algunos ensayos pequeños informan de menores puntuaciones de dolor a lo largo de unas semanas; otros no encuentran diferencias frente a un dispositivo simulado. Las revisiones suelen calificar la evidencia de calidad baja a moderada, con muestras pequeñas y un seguimiento corto. Los hallazgos en una afección, longitud de onda o dosis no se aplican automáticamente a otra.
Lo que no es
- No es un tratamiento para ninguna afección dolorosa, y nuestros sistemas no están diseñados ni probados para ese fin
- No sustituye a un plan de control del dolor de tu médico o fisioterapeuta
- Nunca debe retrasar que te revisen el dolor
Cuándo acudir al médico
Consulta al médico si el dolor sigue empeorando, te despierta por la noche, se acompaña de pérdida de peso sin explicación, fiebre, entumecimiento o debilidad, o aparece tras una lesión. No dejes ni cambies la medicación prescrita sin consejo médico.
Lecturas relacionadas
Para un resumen más amplio de la investigación, consulta nuestras páginas sobre dolor, rigidez articular y recuperación muscular.
