La neuropatía periférica es uno de los pocos temas de esta web en los que la investigación no solo abarca el alivio de síntomas, sino también la posibilidad de reparar los nervios. También es uno en el que tratarse por cuenta propia conlleva riesgos reales, sobre todo si tienes diabetes.
Qué es
La neuropatía periférica implica daño en los nervios situados fuera del cerebro y la médula espinal, sobre todo por diabetes, quimioterapia o compresión nerviosa, y produce entumecimiento, ardor y dolor en manos y pies.
Dos rasgos la hacen característica. Los síntomas suelen empezar en lo más alejado de la columna, en los dedos de los pies y las yemas de los dedos, porque los nervios más largos se afectan primero. Y produce una extraña combinación de poca y demasiada sensibilidad a la vez: entumecimiento al tacto junto a un dolor quemante que empeora por la noche.
Dos líneas de investigación
La investigación sobre fotobiomodulación en este campo sigue dos líneas, y la segunda es más ambiciosa que la mayoría de los temas de esta web.
Reducir el dolor neuropático. Control de los síntomas, que es donde se sitúa la mayor parte del tratamiento de la neuropatía.
Favorecer la propia reparación nerviosa, con estudios en animales que muestran mayor actividad de las células de Schwann y una regeneración axonal más rápida.
Las células de Schwann producen la vaina de mielina que rodea los nervios periféricos y guían su regeneración tras un daño. A diferencia de los nervios del cerebro y la médula espinal, los nervios periféricos pueden regenerarse, lentamente, si se elimina la causa de fondo. Así que favorecer ese proceso es al menos biológicamente plausible, no una ilusión.
Lo que ocurrió en personas
Los ensayos en humanos, en su mayoría pequeños, informan de menores puntuaciones de dolor y cierta mejora de la sensibilidad en la neuropatía diabética, con resultados más dispares en la neuropatía inducida por quimioterapia.
La mejora de la sensibilidad es el resultado más interesante, porque sugiere que algo cambió en la función nerviosa y no solo en la percepción del dolor.
Merece la pena señalar la diferencia entre la neuropatía diabética y la inducida por quimioterapia. Tienen mecanismos distintos, y no debe suponerse que un resultado en una se traslade a la otra.
Las revisiones describen la evidencia como prometedora pero no concluyente. Es un resumen justo y no vamos a elevarlo.
La causa importa más que el tratamiento
La neuropatía siempre tiene una causa de fondo que hay que identificar y tratar.
Esta es la frase más importante de la página. Entre las causas están la diabetes y la prediabetes, el déficit de vitamina B12, los trastornos de tiroides, el alcohol, algunos medicamentos, incluidos ciertos fármacos de quimioterapia, las enfermedades autoinmunes, la enfermedad renal y la compresión nerviosa.
Varias son tratables, y algunas son reversibles si se detectan pronto. El déficit de B12 es un buen ejemplo: fácil de detectar, fácil de tratar y capaz de causar daños permanentes si no se trata. Tratar los síntomas mientras la causa continúa significa que el daño también continúa.
La advertencia sobre el pie diabético
En la diabetes, la pérdida de sensibilidad en los pies conlleva un riesgo real, así que cualquier cambio en los síntomas debe revisarlo tu profesional sanitario y no tratarse por cuenta propia.
La pérdida de sensibilidad es lo que permite que una pequeña lesión se convierta en una úlcera sin que te des cuenta. El dolor es el sistema de alarma, y la neuropatía lo desactiva.
Si tienes neuropatía diabética: revisa tus pies a diario, también entre los dedos, no camines nunca descalzo, revisa el interior del calzado antes de ponértelo, acude a tu revisión anual de los pies y trata cualquier herida en la piel como un asunto médico de esa misma semana. Nuestra página sobre úlceras en el pie lo explica con más detalle.
Un cambio en los síntomas, en cualquier sentido, es información que tu profesional sanitario necesita. Una mejora puede importar tanto como un empeoramiento.
Uso práctico
- Sobre la zona afectada, manos o pies, con la piel al descubierto
- Infrarrojo cercano para llegar en profundidad, ya que los nervios periféricos están por debajo de la superficie
- De diez a veinte minutos por zona
- Vigila bien la temperatura. Con menos sensibilidad puede que no notes bien el calor. Mantén una distancia generosa y revisa la piel después en lugar de fiarte de lo que sentiste
- Informa a tu profesional sanitario antes de empezar, sobre todo si tienes diabetes
- No la uses sobre piel con heridas sin consejo médico
Lo de la temperatura no es una formalidad. Si no puedes notar el calor de forma fiable, falta la señal de seguridad habitual.
Preguntas frecuentes
¿La terapia de luz roja ayuda con la neuropatía periférica? Pequeños ensayos en humanos informan de menores puntuaciones de dolor y cierta mejora de la sensibilidad en la neuropatía diabética, con resultados más dispares en la neuropatía inducida por quimioterapia. Las revisiones describen la evidencia como prometedora pero no concluyente.
¿Puede reparar los nervios? Estudios en animales muestran mayor actividad de las células de Schwann y una regeneración axonal más rápida. Eso no se ha demostrado en humanos.
¿Es segura con neuropatía diabética? Coméntalo primero con tu profesional sanitario y ten cuidado con el calor, ya que con menos sensibilidad puede que no lo notes.
¿Trata la causa? No. La neuropatía siempre tiene una causa de fondo que hay que identificar y tratar.
¿Luz roja o infrarrojo cercano? Infrarrojo cercano, para llegar en profundidad.
Por dónde empezar
Habla primero con tu profesional sanitario. Si te apoya en probarla, un panel localizado con infrarrojo cercano es adecuado para manos y pies.
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